domingo, 30 de noviembre de 2008

NACIMIENTO DE LA UNION CIVICA RADICAL, Pascual Cappelleri

Antinomia entre Alem y Mitre. División de la Unión Cívica.La Unión Cívica Radical no fue ajena a las antinomias que caracterizaron a nuestra sociedad a lo largo de la historia. Su mismo nacimiento fue producto de la antinomia entre Bartolomé Mitre y Leandro Alem.Para la renovación presidencial de 1892 la Convención Nacional de la Unión Cívica proclamó la fórmula Bartolomé Mitre - Bernardo de Irigoyen. Llegado de Europa en marzo de 1891, Mitre fue recibido por una multitud y aclamado como presidente. Era la personalidad más prestigiada del momento y posible triunfador en las elecciones. Roca intuyó esta posibilidad y lo convocó a un acuerdo político proponiendo la unificación del oficialismo con la oposición mediante la candidatura a vicepresidente de José E. Uriburu. Sin tener en cuenta que su candidatura había surgido del pronunciamiento de la Convención de un partido político organizado -hecho al cual no estaba acostumbrado porque hasta entonces todo se resolvía en juntas de notables- Mitre aceptó el acuerdo sin consultar. Reunido el Comité Nacional de la Unión Cívica el 26 de junio de 1891, Alem impulsó el rechazo del acuerdo, fundado en que se estaba violando el objetivo central perseguido, que era derrotar al régimen corrupto y fraudulento. Ante esta posición intransigente, los acuerdistas desconocieron el pronunciamiento y lanzaron la fórmula Bartolomé Mitre-José Evaristo Uriburu, constituyendo la Unión Cívica Nacional. El 2 de Julio de 1891 se publicó el duro documento antiacuerdista que dio nacimiento a la Unión Cívica Radical. Algunos de sus principios centrales fueron: “...La Unión Cívica fue desde un principio la coalición de los hombres de bien, vinculados para destruir el sistema de gobierno imperante que ha producido tan graves perturbaciones en la República. La campaña no era contra un hombre ni contra individuos determinados, sino contra todo un régimen que había subvertido las leyes y producido la ruina general. La Unión Cívica no se había formado alrededor de ninguna personalidad determinada, ni se proponía como objetivo de sus ideales y de su programa, la exaltación de un hombre al mando; ella debía destruir el funesto sistema de la opresión oficial, buscando el restablecimiento de las instituciones, la honradez gubernativa, la libertad del sufragio y el respeto a la autonomía de los municipios y de las provincias. Las personalidades eminentes de su ceno debían inclinarse ante este programa y prestarle acatamiento. .... No lo entendieron así los que a toda costa querían proclamar la candidatura del Gral. Mitre... La situación actual de la República no ofrece garantías para una lucha electoral libre y pacífica. ... Si no gozamos de los beneficios de la libertad, es nuestro deber esforzarnos por conquistarla, con todos los sacrificios de las luchas democráticas, en vez de abrazarnos con los que la vilipendiaron. ...La Unión Cívica no se ha propuesto la elevación de un hombre al poder, sino cambiar el régimen imperante. La conciliación con el oficialismo serviría para mantener y consolidar lo que se propone destruir la Unión Cívica, con el aplauso del país entero. La Unión Cívica quiere y busca la paz, pero a este título no debe exigírsele la servidumbre. ... La Unión Cívica quiere buen gobierno, garantías y respeto a la ley, para todos los Estados de la República, pues así lo exigen los principios de su programa y el verdadero patriotismo. En esto consiste su intransigencia y su radicalismo!... La Unión Cívica lanzó un grito de guerra contra los factores de nuestro envilecimiento, proclamando que el ejercicio de nuestros derechos políticos, es el primer deber en un ciudadano, y que la lucha democrática es la primera causa del engrandecimiento de los pueblos. ¿Cómo podría ahora arriar tan honrosa bandera y proclamar la supresión de la lucha, la paz sin derechos, la muerte de ese espíritu cívico que ella ha despertado en el pueblo?. ...No hay, pues, ninguna consideración de bien público, que justifique semejante acuerdo; se trata tan sólo de satisfacer ambiciones impacientes, que por legítimas que sean, deben amoldarse a la corrección de los principios políticos, y subordinarse a los intereses generales de la Nación. A este acuerdo lo repudia la moral y las leyes fundamentales que rigen el desenvolvimiento de las sociedades, y por consiguiente, jamás lo aceptaremos. La Unión Cívica tiene que luchar por el triunfo de su programa principista; haciendo causa común con todas las provincias oprimidas. Mantendrá en alto la bandera enarbolada como enseña de regeneración nacional: no consentirá que se desnaturalice su programa con peligrosas desviaciones hacia el personalismo; y para coronar el triunfo de la causa del pueblo, dirige un llamamiento patriótico a todos los hombres bien intencionados, exhortándolos a formar en sus filas...”. Este documento fue firmado por Leandro N. Alem como presidente y, entre otros secretarios, por Marcelo T. de Alvear. Nacimiento de la Unión Cívica Radical. En otro documento aprobado por la Mesa del Comité y con iguales firmantes, emitido para convocar a la Convención a fin de elegir la nueva fórmula, apareció por primera vez la frase “radicales: reparación”.Alem le imprimió su orientación al nuevo partido: “Se nos ha llamado radicales intransigentes. Aceptamos ese nombre con orgullo, porque no vamos a transar con las ambiciones de los impacientes y febriles. No hay quien pueda matar este espíritu que se llama radical”. A partir de entonces la Unión Cívica sería Radical, porque buscaría cambiar de raíz el régimen, e Intransigente, porque sus principios no se negociarían. Al mismo tiempo sería abstencionista y revolucionario, porque no se presentaría a convalidar farsas electorales y lucharía con las armas hasta obtener el derecho a un sufragio limpio. La Convención Nacional celebrada el 15 de Agosto de 1891 proclamó la fórmula Bernardo de Irigoyen - Juan M. Garro. La Unión Cívica se dividió en Nacional -encabezada por Mitre- y Radical -encabezada por Alem-, cuya Carta Orgánica fue aprobada el 17 de noviembre de 1892. Fue la primera norma partidaria dictada en nuestro país. Algunos indican también esta fecha como la de nacimiento formal de la U.C.R..En el mismo mes de agosto de 1891 el Comité de la Provincia de Buenos Aires estable-ció en su Carta Orgánica: “Exclusión de todo acuerdo o transacción que pueda impedir en el presente o en el futuro, la íntegra aplicación de los principios que forman el programa del partido”.La Unión Cívica Radical se organizó como el primer partido político de carácter nacional, aunque con una estructura eminentemente federal, tanto porque los Radicalismos provinciales mantuvieron, y mantienen aún, autonomía y autarquía; cuanto porque además, se incorporaron a él numerosos partidos provinciales enfrentados al “régimen”.Se edificó sobre las bases revolucionarias para su época de libertad, moral pública, justicia, igualdad, intransigencia, participación popular y sufragio libre. Nació a la vida política como simbiosis de los ideales libertarios de Mayo, el sano federalismo de los caudillos, el sufrimiento de los criollos e inmigrantes marginados, el sentimiento nacional, la justicia social para los desposeídos y la fuerza participativa de la juventud.Fue la respuesta popular frente a la dominación de las minorías, la explotación económica, el colonialismo y el fraude; pero fundamentalmente, la respuesta moral frente a la corrupción.Con Leandro N. Alem primero e Hipólito Yrigoyen después, se convirtió en el Movimiento Nacional y Popular abanderado de la reparación popular y alternativa frente al régimen conservador y corrupto.Los acuerdos electorales que hoy se proyectan ¿preservan estos principios y valores inmanentes de la UNIÓN CÍVICA RADICAL?.

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